| By Yo |
Se abren puentes en los ojos
Y entre los puentes ranuras por donde escapan presagios
Luces galopadas en tinieblas
Rameados puntos suspendidos
Donde caen y se pintan de nuevo las pupilas
De difícil lectura se parte el verbo
…Encallar
Abreviar…
Enfilado oscila el gris metal
Entre cortes de diferentes heridas
Uno en la sien para encauzar camino
-Hemisferio intrincado-
Otro que circunscribe posadas deshabitadas
Donde antaño escalaba hacia el vitelino cordón
Aun se la escucha batir las manos
Alistar catervas de esclavos
Militantes de incoloros gestos
Mancillados cuerpos
Y finalizando la fila, la risa
… ríe,
Golpea,
Deteriora.
Se abraza a su cuerpo
La furia
El recuerdo que la ciega
Vistiéndola de luto
Por los muertos de ayer; de otros verbos
[Vengar,
Someter]
E inventa ranuras
Donde desconcertar a fuertes
Temores
Pesadillas que se sumergen en sudor
Delirios que surgen
Sueños que crecen
Puentes que se abren en los ojos
Ojos que ya no ven.
Que hermosamente se deslizan tus palabras por las lineas.
ResponderSuprimirOburam me.
Gracias, Vic.
SuprimirUn abrazo.
Has empapelado tu casa! Me gusta, conservas el bellísimo fondo y mejoras la forma.
ResponderSuprimirSí, se parece un poco a las viejas paredes empapeladas de nuestros abuelos ¿verdad?
SuprimirMe alegra que te guste, al menos y lo que más me gusta es que por fín se logra visualizar con claridad los textos y comentarios :)).
Un abrazo, Ada.
Vamos a buscar el amanecer, ¿y si no llega?, vamos esperar el amanecer, ¿y si no viene?, vamos a inventar el amanecer, ¿y si no se nos ocurre?, entonces, nosotros vamos a ser el amanecer.
ResponderSuprimirTe felicito por tu nuevo aspecto, muy bello. Cambiar es como respirar, como buscar.
Un cálido abrazo.
Me gusta tu visión optimista, Juan. Así es como debiéramos enfocar nuestra energía, en los pos no en los contras, aunque sea más fácil pensarlo que hacerlo, je.
SuprimirEl cambio es como una misión importante para esta cabecita inquieta, cambiar los lugares no las formas desde luego; la esencia es inalterable.
Gracias por traerme tan maravilloso amanecer.
Un abrazo de vuelta.
Prefiero los puentes a las ranuras. Que los muertos de ayer y hoy no sean ranuras, sino puentes que nos ayuden a encontrarnos a nosotros mismos. Un abrazo.
ResponderSuprimirMe imagino un puente que cruza todo el mundo, desde una punta a otra, y un ligero paseo, la facilidad de recorrer el mundo sin nada a cuestas.
SuprimirYo también lo prefiero a las ranuras, por ellas todo se puede escapar y en ella nada permanecer nuestro.
Gracias, Joven, me gustó mucho tu comentario.
Otro abrazo para vos.
Desasosegante el poema, tanto como la foto... con la mujer apoyada en la barandilla del puente, apartada del resto de personas, mirando los reflejos del agua que quizás, ella recordara más abundante años atrás... no se ve su rostro, pero se me antoja pensativa, nostálgica; contando quizás el menguado grupo de ánades, consciente de lo que los otros visitantes ni se plantean; escociendo una lagrima en sus ojos, que me imagino, por la agonía del espacio natural que contempla, y que las personas mancillan con su invasiva presencia...
ResponderSuprimirDejando aparte la melancolía que producen el texto y la imagen, la foto me gusta mucho ¿es tuya? Besos.
No tejía lágrimas, Lázaro, sólo observaba tranquilamente el movimiento; de los pies, de los párpados, de todos aquellos pájaros que viajaban libres delante de sus ojos.
SuprimirEstaba realmente tranquila, enredada con las raíces de la tierra en ese único instante.
No la hice yo, aunque estaba en ella ;).
Éste es un comentario muy hermoso, dejando la melancolía de las letras a un lado...
Infinitas gracias.
Y un beso.
Ves... lo malo o lo bueno de las poesías, o incluso de una sencilla foto, es que cobran a veces un sentido distinto. más acorde con el ánimo, la imaginación y el carácter de quien lee u observa.
SuprimirYo no dije que no hubiese melancolía, en realidad la había, pero no en la foto...
SuprimirAsí que puedo decir que tu interpretación no estuvo del todo desencaminada ;).
Pero mejor sería saber que los ánimos van mejorando ¿sí?...
Otro abrazo.
Todo sale de los ojos. Incluso un niño aprende a ver no de otro modo sino con el tacto para involucrar más los otros sentidos, la construcción del ser. Es probable que en mi cuento de hadas no estuviera del todo dormido y mi madre al contármelo pusiera bosques, hadas y un barbaAzul sin barba en la palma de las manos pues hoy día aún dudo de que ese fuera su color. Lo mismo sucede con las heridas, tan interiorizadas que necesito palpar además de ubicar para saber su procedencia e incluso si tiene intenciones deshonestas para mi sangre. Que se distribuye en lugares inhóspitos cada vez que acerco los dedos.
ResponderSuprimirMe ha encantado el poema y auguro que en esos puentes habrá escondido un reluciente tesoro para hacerte definitivamente a la mar.
Tus palabras me han recordado a una de tantas de mis tonterías de niña, cuando en casa de mi abuela me daba por cerrar los ojos y caminar por la casa a tientas, palpando las paredes y objetos que me llegaban a las manos; como si quisiese en ese momento ´reconocer´ un instinto dormido.
SuprimirGracias por hacerme recordar otros tiempos, donde pocas cosas eran tan alarmantes y complicadas como la de no tropezar con una silla o amanecer al día siguiente con un chichón.
Tu cuento es toda una referencia a un sueño que se había quedado dormido en tus manos, porque siento que lo recobras desde una corta memoria; apenas sí hubo un desperezo de dedos para de nuevo recobrarlo despierto y en tus pensamientos.
Quizá no fuese azul la barba, quizá importe poco su color ¿verdad?
Si me acpetas un consejo, Daniel, no necesitas palpar las heridas para saber de dónde vinieron. Si recreas el camino puede que vuelvan a brotar las intenciones que emananaron del rasguño en la piel, y vuelva a circular la sangre de las mismas y viejas heridas.
Que sigan cicatrizándose ;)).
Supiste que adoro el mar... sí, así es. Aunque en él nunca se entierren tesoros. O quizá no los haya encontrado todavía.
Muchas gracias por tus palabras, amigo.
Un gran abrazo.
Que bomito tu blog, sobrio pwro alegre como corresponde a una escritora. Tus versos son nostálgicos, recuerdan un ayer triste pero con cierto apego a él.
ResponderSuprimirBonita foto que la que la acompaña.
Bss
Muchas gracias, Katy. Me alegra que te haya gustado el cambio.
SuprimirY por supuesto me gusta encontrarte de regreso ;)), ya sabes que ésta es tu casa también, llegues a ella con Pasitos Cortos, o largos...
Un fuerte abrazo!!!
Encantador blog el tuyo, un placer haberme pasado por tu espacio.
ResponderSuprimirSaludos y un abrazo.
El placer es mío, Hiperión, no lo dudes :).
SuprimirMuchas gracias por el comentario, y la visita.
Abrazos.
Limites, estar siempre en un lado o en otro.
ResponderSuprimirPasar de luz a las tinieblas y del calor al frío.
De la felicidad a las dudas y la no-felicidad (no me gusta utilizar la palabra infelicidad)
Eso es lo que me transmite tu poema, o lo que leo yo en tus versos. Acertado o no mi interpretación decirte que me gusta tanto él, como la fotografía. (Eso sí, un pelín mayor se apreciaría mejor)
Besos de domingo
Admito que muchas veces puedo resultar un tanto extremista en lo que se refiere a las emociones; o las vivo demasiado intensas, o simplemente no dejo que me alcancen intentando despegarme de ellas.
SuprimirEn cualquier caso, ellas se anticipan a mí mostrándose protagonistas, tanto en el guión como en el epicentro de las historias que narro.
Nada desencaminada.
Me alegra que te haya gustado el poema, y la foto, que la puedes agrandar con solo pincharla ;).
Un beso.
Pintarse de nuevo las pupilas para desdibujar lo visto, para volver a pasearse por la propia vida como si no fuese este instante hecho de demasiadas noches un débil y temerario puente colgante que parece querer desplegársenos delante y conformar por sí solo la línea del horizonte.
ResponderSuprimirNo. Ese horizonte es falso (o al menos sólo momentáneo)
Deja que los días, con sus patas de araña, pasen ligeros por ti con su roce sutil, un cosquilleo más que sentido intuido, y así hasta que la araña se trague ese enorme insecto de dolor que inflama venenoso e insistente tus sueños. Será entonces cuando, satisfecha la araña, nutrida con lo más punzante que ya no duele porque murió en su estómago, enfilará su paseo con otro porte, otro peso, otra consciencia de sí misma que creía perdida. Hacia el mar. Hacia esa chica de espaldas a la cámara que mira al mar. Y allí, ante la orilla, recuperará ese sentido de pertenencia que le nace siempre al saber que se sumergirá de neuvo en el agua y oscilará feliz entre lo dulce y lo salado que conforma la piel sedosa de las olas.......
Un beso, y un otro horizonte más firme, más hermoso, sobre el que caminar.
Después de más de una semana regreso, aunque sea como una araña sin patas, solo por asomar la cabeza y poder contemplar desde mi telaraña de hilos quebradizos, como circunda sobre el camino un puente que nos/me aleja de todo.
SuprimirSimilitud comprendida desde mi aprensión hacia estos paticortos seres, para que me comprendas el estado…
Dejaremos que siga un camino al menos, que se tracen otros tiempos nuevos, que aunque por su aspecto merezcan ser eliminados; no deseados, se convierten en una meta (aunque absurda) que le hace a uno abrir los ojos un poco más.
Tienes mi afecto, abrazado a unos brazos que hoy echan las gracias un tanto apáticamente, pero siempre de la más sincera manera.
Gracias, Maquinista, por tus constantes pasos… y por el gesto de un nuevo horizonte que traerme.
Es un placer volver a leer un nuevo poema, por mucha sensación de zozobra que pueda provocarme alguno de ellos, como viaje directo a las emociones que son. Me ha recordado los viajes en coche de niño, cuando algo a un lado de la carretera llamaba mi atención y me quedaba mirándolo para captar todos sus detalles (casi siempre edificios antiguos, como castillos), y que a medida que avanzaba el coche se iba alejando de la mirada curiosa, llevándose parte de ella hasta hacerme sentir mareado.
ResponderSuprimirCiertos pasajes me han recordado la obra de Dalí por el surrealismo en que me sumergen, y otros a Goya, en este caso por algunas obras más concretas. Cosas de la imaginación, que se deja llevar de la mano de tus palabras.
BELM!
Pues es un viaje, solo eso. A veces uno no aprecia el camino, aunque sea éste el que cuente a fin de cuentas; se distrae con el paso de las piedras en las que constantemente tropieza.
SuprimirEntonces los paisajes cambian, cuando perdemos esos detalles que habían, que estaban para ser incomprendidos; inclusive la materia inerte de la que se forja el horizonte que no se descubre a tiempo.
Hay veces que se necesita abrir los ojos y contener la derrota de la que en ellos se proyecta, abrirlos para recoger imágenes, que puedan convertirse en inolvidables momentos.
Yo también recuerdo esos trayectos en coche de pequeña, siempre me gustaba sacar la cabeza por la ventanilla, aunque al final me llevase por eso una reprimenda o se me alborotaran los cabellos, je.
Gracias por venir a imaginar, niño.
Un beso.
Un texto escópico, mi querida amiga, los ojos lo abren y los ojos (se) lo cierran. Y en el medio todo un torbellino de sentimientos y nostalgia.
ResponderSuprimirVaya qué extremismo para decir las cosas, ojalá seas así de apasionada para los momentos victoriosos.
Un beso.
HD
Las imágenes más intensas siempre acaban anidándose a la mirada, aquellas que sin llegar a ser perfectas, recaen en las pupilas como la única línea indivisible de la mente.
SuprimirEn ella se recogen para más tarde hacerse un lugar en la memoria; quizá algunas veces caiga en forma de ´puente´ o de ´ranura´, todo y siempre que se atienda a un instante que evite distorsionar el resto vivido.
Las almas son devoradas por los ojos, y por ellos se hable paso hasta encontrar otra alma que la identifique y le ofrezca cobijo.
A veces escribo de manera extremista, lo sé. Una habitual manera de reflejar como vivo las cosas. Las victorias es algo que queda todavía lejos, pero segura estoy que lo celebraría a saltos y también de manera intensa.
Gracias, Hum.
Un abrazo.
*Evidentemente me refería a ´abrirse´ paso; nada que tenga que ver con el ´habla´. Menos mal que los ojos también están para comprender los errores ;).
SuprimirPaso fugaz para agradecer estas últimas visitas (comentarios). Intentaré pasar mañana con mayor inspiración para responderos, espero que para entonces se encuentre menos torpe mi lengua.
ResponderSuprimirDe verdad, muchísimas gracias por la paciencia.
(Esta semana me fallan un poco las alas, mi querido Maquinista).
Triple abrazo.
Te fallan porque las tienes, YO, no lo olvides nunca. Y tampoco olvides tus escamas de pez...
SuprimirY si no tiene que suceder ahora tu vuelo, no fuerces tus alas al repliego. Aunque la superficie de la pluma esté fría, seguro está caliente en su cara más interna; la del motor, la de la esencia volátil hecha de sueño que te mantiene suspendida entre la tierra y el cielo.
El abrazo más fuerte, el brazo más alado ;))
Un beso...
Siempre te conviertes en mi visión más lúcida, querido Maquinista. Elevando mí vuelo a pesar de los resquebrajos.
SuprimirTe devuelvo el gesto con una sonrisa, hoy de domingo de ventisca en mi tierra.
Infinitas gracias, de corazón.
Tocas dos elementos que siempre me dan un temor sordo y extraño, los ojos y las palabras. Esos ojos que describes me aterran, ojos que forman puentes por los que caminar y que son construídos por ellos mismos. Y las palabras, aquellas que más resuenan y que se anteponen a otras. Que se alían con los ojos y que forman una realidad inventada en la que sucumbimos tan débilmente. Todo provoca la risa del final de la fila. La risa de la locura a la que nos arrastra la realidad inventada. Temo que de cada ranura salgan más verbos que me traigan a la realidad verdadera, aquella en la que podemos ver los ojos cerrados y a nuestro alrededor, nada de esa realidad inventada. En ese momento, estaremos desamparados ante lo que otros ojos, los nuestros , nos mostrarán sin ninguna anestesia. Y lo has escrito de una manera muy concisa y clara.
ResponderSuprimirTienes una casa inquietante en la que me gustará quedarme.
Un saludo
En realidad los mismos ojos son el propio puente por el que llegamos a trasladarnos a los demás. Viajamos con ellos, intentando muchas veces que no se nos note la angustia que podamos sentir; aunque en ocasiones se traduzca a inevitable.
SuprimirEn la literatura suelen ser un gesto simbólico, una imagen compleja de lo interno. En verdad aunque me guste hablar con/de ellos, también se retuerce la palabra delante de mía, produciéndome algún que otro escalofrío.
Agradezco muchísimo tu paso por esta casa, quedé como te dije impresionada por tu manera de escribir, (no te tomes este halago como un gesto repetitivo, porque no suelo admirar todo lo que leo).
Y de verdad, que aunque me pilles en una semana un tanto ´apática´, suelo recrearme más en las conversaciones que aquí solemos tener, nunca son sólo comentarios).
Un fuerte abrazo, Citizen.
Hola preciosa...
ResponderSuprimirMenudo cambio has dado al blog, por mi parte te lo agradezco, me costaba leer los textos en el otro.Me gusta este estilo vintage.
Menudo poema con el que nos sorprendes...es tremendo...lo he leido varias veces y es muy visual...
Hablas de puentes que sirven para unir dos puntos...luego de rendijas por las que pueden escaparsenos las cosas...hablas de sueños y de pesadillas....no sé....me gusta este sí pero no...este ir y venir....este antagonismo.
Me gusta como escribes.
Mil besos.
Mil gracias por tu generosidad, Metamorfosis.
ResponderSuprimirLas gracias te las doy yo a tí, y me alegro que por fín se pueda leer el blog de manera más clara, en parte ése ha sido el mayor motivo por el cual he dejado un nuevo fondo, más claro para que pueda leerse con tranquilidad.
Un poco de indecisión, como veo que aprecias del poema, es justo lo que nos afecta muchas veces, provocando con ello ese ir y venir... estar, y pretender huir de lo que nos duele.
A mí también me gusta cómo escribes, cielo.
Te mando un enorme abrazo!!!
Te ha quedado genial el blog!!!!
ResponderSuprimir""Se abren puentes en los ojos
Y entre los puentes ranuras por donde escapan presagios""
Me encanta ese comienzo da que pensar, los puentes me gustan por que unen cosas y la unión hace la fuerza...
jejeje seguramente mi comentario no tiene nada que ver con lo que quieres transmitir con tu poesía pero, es lo que me han inspirado tus letras.
BESOS PRECIOSA...
Buenos días, Reme.
SuprimirCreo que vuelven a haber cambios... je.
Gracias por todo lo que me has dicho, en serio, no sólo aquí. Se agradece como te dije, la atención y el cariño, aunque haya que rascar mucho para conseguirlo.
Voy a ver si termino o me aclaro al final con el fondo.
Un abrazo sincero.
Mañana intentaré reaparecer. Siento haberos tenido desatendidos, pero no ha podido ser de otra manera.
ResponderSuprimirGracias por la paciencia.
Un abrazo a todos.
Hola. Me encantó el formato de tu blog y las letras. Aprovecho la ocasión para contarte que después de mi novela Detrás de las sonrisas, he terminado un nuevo trabajo: Ella, ella y ella, y lo compartiré desde mi blog:
ResponderSuprimirwww.largocaminodelolvido.blogspot.com
cuento con tus ojos...